Karina Muñoz, Secretaria Ejecutiva Comisión Nacional de Seguridad : “Para que la enseñanza de la educación vial sea efectiva se debe iniciar en edades tempranas”

La educación y seguridad vial a los más pequeños pueden reducir significativamente los siniestros ocurridos en la vía pública. “Además prepara a las nuevas generaciones cuando les llega el momento de tomar el volante”.

“La educación vial implica un proceso formativo de socialización e integración de habilidades, conocimientos, valores y actitudes necesarias. Esto involucra edades tempranas para generar comportamientos seguros y una convivencia vial armónica entre todas y todos los usuarios de las vías”, explica a LEÓN Servicio Automotriz, Karina Muñoz, Secretaria Ejecutiva Comisión Nacional de Seguridad (CONASET)

Desde hace algunos años, el Ministerio de Educación incorporó los siniestros de tránsito como uno de los tres ámbitos de la política de seguridad escolar y parvularia. “Su objetivo es desarrollar en nuestro país una cultura de autocuidado y prevención de riesgos lo que se constituye en un eje central de la formación integral de niños, niñas y adolescentes”, explica.

Y agrega: “Entregar a los estudiantes conocimientos sobre los riesgos que pueden presentarse en la circulación diaria y la importancia del autocuidado en el uso de las vías es un contenido abordado en los instrumentos curriculares vigentes. Es así como, los Objetivos de Aprendizaje Transversales (OAT) apuntan al desarrollo personal, intelectual, moral y social de las y los estudiantes. Esto, mediante el aprendizaje de conocimientos, actitudes y habilidades para el cuidado físico de sí mismos, fortaleciendo la autoestima y la responsabilidad social. Estos objetivos están llamados a ser apoyados por padres, madres y apoderados para que las escuelas y familias contribuyan a un país con menos víctimas de siniestros viales”.

¿Cómo los adultos pueden explicarles a niños y niñas sobre seguridad vial?

Los adultos forman parte de la comunidad educativa y son el principal espacio de aprendizaje. En tal sentido, su rol es clave en reforzar las conductas seguras y promover la convivencia vial armónica. En cómo enseñarles a identificar los riesgos presentes en la movilidad. En cómo eliminarlos o minimizarlos, reforzando el autocuidado y la empatía desde el ejemplo.

Enfatiza: “Para que la enseñanza de la educación vial sea efectiva se debe iniciar en edades tempranas, debe ser constante. Lo ideal es que incorporando conductas sencillas a través del juego. Además, enseñarles a las y los más pequeños que somos muchos los actores que convivimos en el espacio vial. Las y los adultos debemos tener especial responsabilidad por la protección de los más frágiles como peatones ciclistas, niños y niñas, personas mayores y personas con movilidad reducida”.

¿Cuáles son las señales de tránsito más importantes que debemos enseñarles a los menores de edad?

Antes de señales, debemos enseñarles conductas seguras. Lo principal es enseñarles que existen actores más vulnerables en el tránsito. Que quienes conducen un vehículo motorizado tienen una mayor responsabilidad, por el mayor daño que pueden provocar. Luego de esto; entendiendo que niñas y niños, son principalmente peatones, ciclistas y pasajeros, es inculcarles conductas que tiendan a reducir los riesgos en dichos roles. Por ejemplo, elegir cuando se pueda cruzar en pasos habilitados, respetar las indicaciones de semáforos y otras señales, entender la importancia de ser visibles y previsibles. Además de circular siempre atentos, evitando distracciones que los abstraigan completamente de lo que pasa en el camino y el entorno.

¿Y como pasajeros qué debemos advertirles?

Es importante entender la importancia del uso del sistema de retención infantil, las sillas de auto, o el cinturón de seguridad según corresponda a la edad. Que estén adecuadamente ajustados. Aunque esto es 100% responsabilidad de los adultos, es necesario que los peques sepan por qué es relevante usarlos, para que sean ellas y ellos mismos quienes lo exijan. Enseñarles a comprender que deben viajar en el asiento trasero de los vehículos livianos hasta cumplir los doce años, por su seguridad. Y también que, cuando son pasajeros de bicicleta o motocicleta es fundamental el uso de elementos de protección como el casco.

Añade: “Como conductores de este tipo de transportes livianos es relevante que entiendan la importancia del uso del casco, debidamente asegurado. Saber ser visibles, usando luces y elementos reflectantes, y ser previsibles. Circular atentos al tránsito, evitando distracciones que abstraigan completamente de lo que pasa en el entorno. Recordándoles que como menores de 14 años pueden circular por la vereda en bicicleta u otros ciclos. Pero que sepan que es un espacio preferente de peatones; por ende, hacerlo a menor velocidad y respetando siempre a quienes caminan”.

¿Un menor de edad que crece sabiendo de educación vial será menos propenso a producir siniestros viales?

Las personas naturalmente no buscan provocar o participar de un siniestro vial y generalmente se ven involucradas en estos por diversos factores. Entre ellos, por problemas de infraestructura, gestión de tránsito inadecuada, problemas normativos o de control y un comportamiento inadecuado basado en conductas de riesgo. Esto, dado muchas veces por el desconocimiento de las normas necesarias para evitar estos hechos. Un niño o niña que crece con educación vial, tendrá más conciencia sobre el riesgo de ciertas acciones y será menos propenso a provocar un siniestro vial. Esto, pues tendrá las herramientas y el conocimiento requerido para circular de manera segura por nuestras vías; aplicando una conducta respetuosa y responsable con su vida y la de los demás.